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Enhorabuena a todos cuantos han participado en este atractivo viaje, por La Mancha, concretamente a la zona conocida por LA MANCHUELA; sureste de la provincia de Cuenca, donde hemos pernoctado y alimentado con una estupenda atención dispensada por los paisanos castellano-manchegos. Desde estas sencillas líneas, nuestra más cordial gratitud para anfitriones y viajeros.



Llegamos a la capital manchega, a primera hora de la mañana. Coincidía el sábado 22 de Octubre que era día de puertas abiertas en la S.I. Catedral. Con lo cual, todo fueron facilidades para el acceso de nuestro grupo.




Igual que en otras ocasiones, nuestra guía del Círculo, Rosa Giménez Chapinal, nos hizo un recorrido bien interesante.




Después giramos visita por la capital, hacia el puente que cruza al Parador Nacional, y desde donde hay una buena perspectiva de las famosas casas colgantes de Cuenca.



Al regreso callejando para llegar al aparcamiento donde nos esperaba el autocar, hubo parte del grupo que entró en el Museo de Ciencias. Otro detalle más para volver a visitar la capital.



Camino de Iniesta, se tenía prevista una parada para comer. Resultó todo muy agradable, pues Rosa se había esmerado en solicitar un rico menú donde estaba incluida la cerveza de aperitivo, o refrescos para quienes no gustan de bebidas fermentadas; y también el café para después del postre.



Después de comer seguimos viaje hasta Iniesta, en la zona comarcal más conocida por LA MANCHUELA. Un pueblo vitivinicola, con dos polígonos industriales. En uno de ellos pudimos observar una gran flota de camiones para el transporte de cereales e hidrocarburos. Nos hospedamos en el
Hotel Restaurante Los Cañas. Lo recomendamos a nuestros lectores.



Después de alojarnos, esperamos la llegada de un guía magistral -como nos había anticipado Rosa- que resultó ser
Javier Cuéllar. Con el viajamos para conocer la ermita o Sitio de Consolación, que así se llama la Virgen patronal de Iniesta.




Conocimos de su mano las instalaciones, reformadas, de los antiguos alojamientos que se ocupaban con motivo de los festejos en honor de su Patrona.



Un lugar que poco cabe imaginar, después de pasar muchos campos de vides, que hacen honor a los caldos de esta zona en Castilla-La Mancha. También numerosos campos de olivos, que dan buen aceite a Iniesta. Una vez superados estos cuidados campos productivos, se entra en la zona de pinares y manantiales.



Y ahí encontramos el Sitio de Consolación, con una cuidad ermita en honor de su Virgen. Como pueden apreciar en nuestras fotos, Javier Cuéllar nos explicó con su proverbial simpatía todos los detalles del conjunto que honra a la patrona de Iniesta.



Regresamos a Iniesta, para ver su interesante Museo Arquológico. Otra grata sopresa que nos llevamos, al poder comprobar cómo se han esmerado en destacar los restos arquológicos aparecidos en su término municipal.



Una antigua instalación religiosa que, después de la Desamortización de Mendizabal, empezó a arruinarse. Afortunadamente gracias al desvelo del Ayuntamiento de Iniesta, la Junta de Castilla-La Mancha, y unos decididos vecinos de Iniesta, consiguieron reconvertir el antiguo templo en una interesante exposición. Felicidades por esta iniciativa.



Finalizada las visitas previstas en esta jornada sábatica, nos trasladamos al
Hotel Restaurante Los Cañas con tal de descansar, no sin antes degustar una exquisita cena que nos prepararon. Mejor que cualquier palabra, están las fotos que mostramos. Rogamos disculpas para el fotógrafo, por no dejar constancia gráfica de todos los platos. Antes de retirarnos a descansar, nos suministraron un instrumento "histórico" como es una sencilla botella de Anís del Mono, mediante el cual no faltaron las jotas de Castilla y Salamanca para alegrar el ambiente.



Al día siguiente, domingo día 23 de octubre, con un cielo que amenazaba niebla, después de un consistente desayuno, volvimos al autobús con tal de dirigirnos hacia las Hoces del río Cabriel.



El Parque Natural así llamado, empieza en al pantano que cruza la N-III en dirección a Valencia, y hoy superada por la moderna autovía que une la capital del Turia con Madrid.



El río Cabriel es el principal afluente del Júcar, y entre sus márgenes, tal y como se puede apreciar, se desarrollan todo un paisaje que es digno de admirar, disfrutar, mediante cómodos paseos.




En total, desde el Centro de Interpretación del Parque Natural, hasta donde termina el acceso libre para turistas, son unos tres kilómetros que merecen visitarse. Para muestra dejamos aquí constancia, tanto de los verdores como de los monumento pétreos que la propia naturaleza ha forjado merced el tiempo que miden los estudiosos en millones de años.



Igualmente volvemos a destacar el mecenazgo de
Javier Cuéllar dado el esmero e interés que puso en explicarnos cuantos detalles le podíamos solicitar.



El tiempo, como se puede comprobar, tuvo compasión de nosotros, caminando entre esos "cuchillos de piedra", pues hasta subio un poco la temperatura. Pudimos regresar al Centro de Interpretación, y desde allí, en su todo terreno, el propio Javier nos fue "subiendo" hasta la plataforma donde nos esperaba el autocar.



Si en la noche anterior habíamos cenado bien, consistentemente, y más de la cuenta para quienes ya tenemos una edad, la comida del domingo 24 de octubre fue de Matrícula de Honor. Probamos lo propio, lo autentico de esta bendita tierra, con una generosidad en las raciones que nada más los hosteleros del
Hotel Restaurante Los Cañas saben elaborar para sus distinguidos clientes.



Empezaron por el rico pan de horno, con aceite de Iniesta, que de esa misma zona fueron los vinos, con denominación de origen LA MANCHUELA. Luego siguieron unos champiñones, y de riquísimas croqueta, así como un excelente lomo según mostramos en estas fotografías.



Después de esos consistentes entrantes, nos anunciaron un plato todavía más especial. Aquí pueden ver al grupo esperando la intendencia, con no poco ánimo y muchas sonrisas que compartimos todos los asistentes.



El plato fuerte que nos prepararon era un "gazpacho manchego" a base de pasta, con distintas carnes: conejo, pollo y cordoniz. Aquí insertamos el instante en que llegaba la paellera donde se preparó tan singular plato regional.



Más que cualquier aclaración, pueden observar el rostro satisfecho de cuantos probaron este manjar manchego.



Para finalizar, porque todavía no se habían terminado los manjares, pudimos disfrutar de otro plato: filetes de lomo con espárragos y tomate. Y el postre el flan que mostramos abajo, a modo de colofón de toda una serie de bodegones gastronómicos. Felicitaciones a todo el personal del Hotel.



Después, nos vino a buscar nuevamente Javier Cuéllar, para guiarnos hasta Alarcón; antigua ciudad medieval casi rodeada por el río Júcar, sobre un promontorio en la linde manchego levantina.



Una vez en Alarcón, nos presentó a la guía local, Isabel, quie nos llevó a visitar tres monumentos locales que podemos observar en el siguiente reportaje gráfico.




La parroquia de Santa María, del siglo XVI, la más importante de la cinco parroquias que hubo en su tiempo entre las murallas de Alarcón. En su portada (1550-1559) podemos observar la excelente mano de Esteban Jamete
, cuyas trazas nos recuerdan a su otra obra en la portada oeste del Salvador, en Úbeda (Jaén).



Según entramos observamos el mismo estilo monumental del exterior, su bóveda gótica, sus majestuosas columnas y las tres naves semejan las grandes catedrales de estilo gótico. En el interior, además de la bóveda, el protagonismo viene a ser el maravilloso retablo del altar mayor, que es pieza única en Castilla la Mancha.




Luego Isabel y Javier nos acompañaron hasta el Parador Nacional, un castillo construido por Alfonso VIII a finales del siglo XII, después de conquistar la plaza a los musulmanes en 1184. Del antiguo castillo islámico no queda prácticamente nada, quizás los cimientos y el aljibe.




Ahora bien, lo que nunca habíamos tenido oportunidad de visitar era el edificio herreriano de la antigua Iglesia de San Juab Bautista, siglo XVI, en plena Plaza Mayor de Alarcón.



En su interior nos quedamos sorprendidos ante "los murales de Alarcón". Pintura mural de un jovencísimo pintor, Jesús Mateo (1971) quien estuvo desarrollando sus pinturas en el interior del antiguo templo durante seis años.




En su conjunto, las pinturas tratan de la Naturaleza y el Hombre, cargadas de claves técnias y conceptuales. No dejen de visitar este Museo si tienen pensado visitar Alarcón.
Ponemos unos enlaces, para ver estas pinturas murales a 360º:
1ª parte /
2ª parte /
3ª parte


Esperamos que este gran reportaje sea del agrado de nuestros socios, amigos y simpatizantes.
Al menos, así dejamos constancia de lo bien que disfrutamos esos dos días a finales de Octubre.
Quieres saber que ver en Cuenca****