lunes 20 de octubre de 2008

Por tierras de Zamora, en tiempo de castañas...

Todas las previsiones meteorológicas, estaban en contra. Dejamos Madrid, desde la Plaza deEspaña, el sábado día 18 a la hora prevista. Eran las ocho de la mañana, cuando enfilamos la carretera de La Coruña. Algo llovió, pero muy debilmente; aprovechó nuestra guía, Rosa Giménez Chapinal, el trayecto de carretera para explicarnos algunos detalles del estilo románico.

Llegamos a buena hora al Parador de Benavente, cuya vista se abre a una frondosa alameda; muy cerca de otra vega que forman los ríos Esla y Órbigo. Visitamos dicho Parador, bien restaurada la fortaleza que ha quedado en pie, con gratas estancias.

Seguimos el paseo hacia el centro de Benavente, para llegar hasta la Iglesia de Santa María del Azoque. Una belleza del románico, construida en dos etapas tan interesantes como fueron los siglos XII y XIII. Nos llamó mucho la atención su cabecera con cinco ábsides.

Desde aquí, paseamos hasta la Plaza Mayor; llegando después a San Juan de Mercado, iglesia que perteneció al convento de Hospitalarios de San Juan, Jerusalén. Siglo XII con añadidos, donde nos fijamos en el gran valor de sus portadas; especialmente la que forma un tímpano descansando en dos ménsulas.

Callejeamos por Benavente, que tiene mucha circulación rodada. Llegamos con una temperatura bien agradable hasta el Hospital de La Piedad, siglo XVI, centro de acogida de los peregrinos que llegaban desde el sur de España camino de Santiago. Hermoso edificio del Renacimiento.

Superamos un imprevisto pinchazo, para llegar a la hora del almuerzo en el Hotel Meleiros, en Castro de Sanabria, a 2 km de Puebla de Sanabria. Un hotel moderno, nuevo, con el buen gusto y encanto de establecimiento volcado en atender a sus clientes.

Celebramos una fraternal comida, subiendo después al autocar y llegar a Puebla, junto al río Tera, que bordea la población camino del Esla. Aquí nos encontramos con un restaurado castillo de mediados del siglo XVI, con una fabulosa torre de homenaje, buenas almenas, y un Centro de Interpretación muy bien instalado.

Continuamos para visitar su Plaza Mayor, con el Ayuntamiento del XV, frente a la iglesia románica de Nuestra Señora del Azogue del SXII; recibimos una grata descripción por parte del guía local, apreciando la buena conservación del templo tras su última restauración.

Bajamos de la parte alta de Puebla de Sanabria, buscando el camino de la estación de ferrocarril. Una visita cuyo paseo supuso unos 2 km, pero resultó interesante conocer ese tipo de edificios en granito que ya no se hacen. Luego en autobús, regresamos felizmente al hotel para cenar y descanso.

Al día siguiente, domingo, buen desayuno tras dejar las confortables habitaciones. A primera hora, cuando no había levantado la bruma mañanera, ya estábamos en el autocar camino de Ribadelago. Lugar este de triste recuerdo, por la tragedia ocurrida un viernes 12 de enero de 1959, pero recuperado en el transcurrir del tiempo y un entorno lleno de verdor. A destacar los castaños, donde pudimos disfrutar de este fruto que deja caer la naturaleza a los pies de quienes disfrutan de tan bello paisaje.

Desde aquí, retornamos a la Laguna de Sanabria. Resto de una época glaciar, hoy convertida en una extensa laguna con zonas de baño muy atractivas. Seguimos camino, subiendo a San Martín de Castañeda, donde pudimos visitar el Monasterio de Santa María; junto a éste, el Centro de Interpretación del Parque Natural de Sanabria. Muy buena exposición, y muy amable su monitor Evelio, quien nos invitó a la proyección de un interesante vídeo panorámico; además de explicarnos la exposición existente en el segundo piso de dicho Centro.

Seguimos subiendo en autocar, hacia la Laguna de los Peces. Estimo la altitud en más de 1400 m y según sigue ascendiendo la carretera, son hermosos los paisajes que se divisan sobre el Lago de Sanabria. Allí pudimos estirar un poco las piernas, disfrutando de tanta belleza natural por el buen aire que se respiraba con un otoño muy agradable.

Tras esta breve parada, volvimos a desandar todo el camino hasta Puebla de Sanabria; nos estaban esperando en el Hotel Meleiros para el almuerzo. Reiteramos desde aquí nuestro reconocimiento, toda vez que la restauración como el descanso han sido exquisitos.

Ya camino de Madrid, nuestra guía, valiente Rosa, nos llevó hacia Villafáfila. Lugar éste de la Tierra de Campos zamorana donde suelen anidar las aves migratorias, cuando vienen de Europa camino de África y allí pasar el invierno. Es uno de los más importante humedales de todo el norte de España, y merece visitar su Centro de Interpretación "El Palomar".

Una vez concluida la visita a estas instalaciones propios de estudiosos y observadores de la naturaleza, regresamos a Madrid. Cuando llegamos de nuevo a la Plaza España, eran las nueve y media de la tarde. Todos regresamos bien, contentos, y muy agradecidos a Rosa Giménez Chapinal por llevar tan bien programada esta breve gira; y agradecidos al presidente del Círculo Salmantino, Luis Sánchez González quien con su grata esposa tuvieron la gentileza de compartir dos días maravillosos con nosotros. Enhorabuena.