domingo 26 de junio de 2011

Celebramos la Cena Medieval en Puente del Congosto

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Tal y como estaba previsto, se celebró de nuevo este singular y entrañable evento. Motivo por el cual pudimos visitar también Guijuelo, localidad charra ésta de reconocida fama gracias a su industria chacinera. Allí nos hospedamos después de disfrutar del recibimiento y acogida que nos dispensaron los propietarios de castillo de Puente del Congosto, a orillas del río Tormes.










En estas fotos intentamos recoger el buen ambiente que disfrutamos, desde el comienzo de la excursión. Partimos de la Plaza de España, a las nueve de la mañana del sábado día 25 de junio. Llegamos a pasar cerca de la murallas de Ávila, e hicimos un alto para tomar un café antes de llegar a Piedrahita, por donde nos desviamos para llegar a Guijuelo.













Teníamos cita a las 12:00 del mediodía, en la fábrica LISARDO CASTRO, S.L., de embutidos y jamones ibéricos. Como muestra de las atenciones recibidas, nada más podemos expresar nuestra gratitud mediante este reportaje por sus modernas instalaciones. Gestión que hemos de agradecer a nuestra guía Rosa Giménez Chapinal, quien aparece entre nuestras fotos entre los buenos frutos chacineros de Guijuelo.










Unas instalaciones modernas, a la altura de las mayores exigencias de normativas europeas para el suministro de alimentos procedentes del ganado porcino. Como es propio en una empresa que se precie, nos obsequiaron con delicioso jamón, lomo, chorizo y salchichón, todo ibérico. Después más de uno excursionista puedo adquirir productos chacineros de la casa anfitriona, que a bien seguro habrá disfrutado regados con buenos vinos o la cerveza correspondiente.










Seguidamente volvimos al autobús, y éste nos dejó muy cerca del Museo de la Chacinería; algo que este comentarista, hijo de salmantino y casado en Ciudad Rodrigo, nunca había tenido oportunidad de visitar. Una actividad cultural más, que venía a completar la mañana de esta deliciosa y exquisita excursión.










Dispone este moderno Museo de unas instalaciones muy curiosas. Sobre diferentes pantallas se van proyectando, al paso del visitante, todo el proceso de la fabricación de productos ibéricos: desde el quemado a gas de la piel del porcino una vez sacrificado, salazón de sus carnes, y producción de las distintas piezas a comerciar.










Una vez terminada esta instructiva visita, volvimos al autobús para coger el equipaje y llegarnos hasta el cercano Hotel LAS TORRES, en cuyas instalaciones nos hospedamos. También allí se había convenido el almuerzo, y valgan las siguientes imágenes como muestra de los numerosos asistentes reunidos en el salón climatizado.










Después del merecido descanso, pues la jornada había sido madrugadora, los socios, amigos y simpatizantes de la tierra charra se ataviaron como correspondía asistir a una Cena Medieval.























Tanto en el Hotel, como en los alrededores del Castillo, una vez llegados a Puente del Congosto, tuvo su atractivo ambiente turístico-cultural, y además ataviados a la usanza del Siglo XIV. Claro que en esos tiempos no había el lujo de autocar que nos ha llevado a la vega alta del Tormes, pero disfrutamos de la comodidad actual según se aprecia en las siguientes fotos:




















Una vez llegados a las puertas del castillo, con las puertas abiertas de par en par, nos recibieron los propietarios de la fortaleza, nuestros estimados Luis y Maribel, quienes junto con sus hijos nos atendieron y no escatimaron esfuerzos en la organización de tan festivo evento.























Actualmente las instalaciones de la fortaleza se encuentran disponibles, tanto para este tipo de celebraciones, como para otros tantos actos sociales. Al otro lado de la calle, un moderno restaurante se ofrece también para atender los posibles servicios que un futuro evento puede requerir.




















Tampoco podía faltar la representación folclórica del lugar. Una dulzaina, acompañada de redoblante y bombo, hicieron las delicias de cuantos asistimos. Además, siendo mucho el calor con que el tiempo nos recibió, vinieron bien los refrescos con que los anfitriones nos agasajaron y así poder entrar mejor en la interpretación de jotas o bailes propios de tan castellano lugar.




























El patio de armas de esta fortaleza, es el eje central desde donde parten todos los recorridos para visitar dentro del castillo. Así pudimos conocer los distintos museos que la propiedad ha ido creando al mismo tiempo de restaurar la fortaleza. Una labor de años, unida a una precisa inversión, ha dispuesto en sus instalaciones diferentes ambientes museísticos que causan buenas impresiones a los visitantes.




















Hubo también asistentes, en total nos reunimos cincuenta personas, que no llevaron vestimenta al uso, según se había pedido en la nota circular cursada a los socios. No obstante, otros simpatizantes se animaron, pues entre quienes fuimos tuvimos oportunidad de saludar a varias damas extranjeras, residentes en España, y que participaron activamente en el festejo.




















Aquí mostramos varias panorámicas, durante las cuales el propietario actual de la fortelaza nos explicó buena parte de su historia, y el trabajo necesario para levantar un castillo semejante del estado ruinoso cuando lo adquirió.










Las salas del Museo que pudimos admirar, comprende varios temas y estilos: desde carros y aperos de labranza, hasta oficios que hace años dejaron de existir en virtud del actual estilo de vida que un modo más moderno nos ha llevado a desarrollar en nuestra sociedad.




















Dispone la fortaleza de habitaciones propias, para los propietarios y sus familiares, así como otras dependencias, salones, estancias, e incluro la torre del homenaje, donde suelen recibir a sus visitantes mientras que explican la dilatada historia de esta fortaleza.




















En esta oportunidad no apareció el fantasma que suele habitar entre las altas almenas del castillo. Sin embargo fue un doncel trovador, Raúl Ochoa, quien nos amenizó con su guitarra y cánticos de juglaría el final de la cena. Todos asistimos encantados a este inesperado recital, mientras que de otra parte, al compas de la dulzaina, redoblante y bombo, los asistentes disfrutaron bailando con sus originales atuendos medievales.




















También de forma improvisada se formó una pequeña Coral, detalle éste muy propio de los amigos asociados que se precien para celebrar un evento tan particular. Y más en esta ocasión cuando entonaron "La Molinera" en honor de dos socios ausentes en razón de su edad: Florentino "Pedriles" y Carmen, su encantadora esposa, a quienes los presentes dedicaron una ovación.




















Terminamos con estas fotografías, lo que es el momento social de la cena. Tal y como se puede observar, se participó activamente con bailes al son que interpretaba el grupo folclórico que nos acompañó; la noche estuvo deliciosa dado el frescor de la zona, y cuando llegamos al hotel para descansar eran ya las dos de la madrugada.




















Al día siguiente, después de un reconfortante desayuno en el Hotel Las Torres, de Guijuelo,
nos dirigimos con el autocar hacia la Sierra de Gredos. Antes de lo que es entrar propiamente dentro del Parque Natural, pudimos visitar un centro de interpretación donde obtuvimos interesante información, además de ilustrarnos con maquetas a escala, planos y demás detalles de tan importante formación montañosa.




















Llegamos a la "Plataforma" de Gredos, que es un lugar hasta donde pueden llegar los vehículos privados. Desde este punto, existe un sencillo camino por el cual se puede acceder al Circo de Gredos, y a la laguna glaciar que tiene a los pies el macizo montañosa. No obstante, y como los excursionistas no íbamos preparados con un calzado y equipamiento conveniente, nada más intentamos andar unos metros en la dirección que indica tan interesante destino.




















A la hora convenida regresamos, divisando desde la carretera unos paisajes maravillosos. Y así llegamos cómodamente hasta Hoyos del Espino, donde teníamos reservado para celebrar la comida. El menú era propiamente serrano, con un primer plato de patatas revolconas y torreznos; el segundo, buena carne de la zona; más el postre y café. Desde un cercano campanario parece que la cigüeña miraba con curiosidad a nuestro grupo excursionista.




















Y por último, dejar constancia de nuestra breve visita al Parador Nacional de Gredos. Unas instalaciones que inicialmente se levantaron como pabellón de caza para el rey Alfonso XIII. Después continuamos viaje hacia Madrid, llegando en buena hora y despidiéndonos entre los excursionistas con el agrado de reunirnos pronto en otro viaje similar.










Desde aquí nuestra gratitud a quienes han organizado la excursión, así como a los amigos que nos recibieron y abrieron su casa de par en par. Disfrutamos de una grata noche, amenizada con música de la tierra interpretada por un grupo folclórico, en el propio patio de armas de la fortaleza. Esta vez, para sorpresa de los asistentes, no apareció el fantasma que suele vivir entre las almenas del castillo, y en su lugar fue un trovador, oriundo de Madrid, quien nos deleitó con su guitarra y cantos de juglaría.
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